Dale un giro a tu vida

por | 3 Dic, 2020 | Consejos para bailar, Novedades AyM

De giros. De eso va la vida, algunos inesperados, bruscos, que nos cambian el norte en un momento. Otros suaves, que vamos viendo venir, que vemos doblar la esquina y venir hacia nosotros. A veces divertidos y otras no tanto, pero ¿qué sería de la vida sin los giros? 

Lo mismo pasa en el baile. Alguna vez habrás bailado una salsa escasa de giros. ¡Ay! Se queda sabrosita pero parece que le falta un poquito de picante. Un poquito de falda de volantes sobre esos muslos que se alargan y terminan en tacones de brillantes.

Pasa igualmente con la bachata. Ese encuentro face to face después de un giro sutil pero preciso. Ese adorno que la hace fluir. Eso es un giro en la bachata, una fusión y prolongación de los movimientos en la pareja como cuando la gimnasta hace figuras con la cinta. Fluye de principio a fin.

Gírame despacito

Nos gustan los giros, sí, pero ¿qué pasa cuando en lugar de un giro armonioso para enlazar con otra figura, solo se produce un traspiés con mareo o con la dificultad, para quien dirige, de marcarlo sin dejarse el hombro en el intento?.

Como hablamos en otra ocasión, es muy importante dominar los básicos del baile para que el resto fluya en consonancia. No solo nos referimos a los giros, sino también a los hombros, a las caderas y por supuesto a los pasos básicos, tanto en la bachata como en la salsa.

En el caso de los giros algunas de las dificultades suelen encontrarse en la posición de los pies, en dónde estás dejando caer el peso y en la postura de tu cuerpo. Vamos a darte unos pequeños tips para que ese movimiento deje de frustrarte y pase a ser un movimiento ligero y estilizado.

Paso a paso

La posición de los pies es un factor muy importante a la hora de realizar giros. Si asistes a nuestras clases nos habrás oído hablar en más de una ocasión sobre cómo puede influir el que un pie esté con una pequeña inclinación a la derecha o que alguno de ellos esté hacia adentro. Es tan pequeño el detalle y tan grande la consecuencia que resulta sorprendente.

Los pies nunca deben estar hacia adentro, resultan un freno en toda regla para dar el giro. Por el contrario, deben tener una pequeña inclinación hacia fuera y el pie hacia donde se va a realizar el giro, un poco adelantado. Recuerda que son pequeños movimientos, en este tipo de técnicas menos es más.

Cuidado que voy

Si hay un factor determinante, no solo para los giros, sino para el resto de los movimientos y en todos los tipos de baile, es la postura. El “Cuidado que voy” puede traducirse en: Espalda recta, barbilla en alto, pecho hacia afuera, piernas firmes y brazos alineados.

Imagina que has visto a la chica/o que te gusta. ¿Cuál crees que será su percepción cuando te acercas a ella? Pues depende de tu postura que, por supuesto, irá acompañada de tu actitud. El cuerpo habla

Ponte en situación: te acercas de hombros caídos, espalda encorvada, arrastrando los pies y con mirada dispersa. No, esa no va a ser tu noche. En cambio, si vas en modo “Cuidado que voy” transmitirás seguridad, decisión, elegancia, por lo que llamarás la atención por donde quiera que pases. 

Esa actitud, en la medida de lo posible, debe de ser natural. Si se convierte en chulería producirá el efecto contrario. ¡Ah! y si te salen bien los giros, habrás triunfado😂.

Te hemos puesto en situación porque se aplica perfectamente al baile. Al mismo tiempo que acostumbras al cuerpo a una “postura saludable”, ganarás en movimientos más limpios y en soltura al realizar cualquiera de ellos.

Esos ojitos negros

No es solo un giro. Pueden ser dos y hasta tres. Si te sueltas es probable que termines en mitad de la pista o bailando con otro/a 😅. Una de las frases que más se repiten cuando enseñamos la forma de girar es: “No puedo, me mareo”. La clave para que no te marees está en mirar a los ojos de tu pareja y buscar sus ojos (negros o castaños 😂) cuando estés girando para encontrarte de frente nuevamente.

Sabemos que puede resultar un poco intimidante, o incluso vergonzoso. En ese caso el objetivo será mirar siempre a un punto fijo. Puede ser su frente o su nariz. De esa forma conseguirás mantener tu eje central sin perder el equilibrio.

Tu eres tu todo

Al realizar un giro el cuerpo debe girar como una unidad, como un todo, como si fueras un bloque pero sin rigidez. El giro debe realizarse de forma uniforme. No puedes empezar con la pierna y a medio camino incorporar el hombro. Te resultará difícil y no se verá nada estético. 

Por supuesto, la cabeza será la que mantenga el control; será la última que se incorpore al  giro y la primera que llege al terminarlo. Deberás de tener consciencia de cada parte de tu cuerpo, lo que te proporcionará el equilibrio y la suavidad que necesitas para realizar el movimiento.

El camino se hace andando

Ay, el dichoso peso. Es curioso como todos hemos aprendido a caminar y a equilibrar los pesos. Cuando empiezas a recibir clases de baile se produce el síndrome de Dory, resulta que por algún motivo olvidas caminar.

Nos pasa o nos pasó a todos. Estás tan concentrado en que te salgan los pasos que olvidas los conceptos básicos del apoyo de los pesos, pero no pasa nada, para eso estamos aprendiendo. A grandes rasgos podríamos decir que pie que pisa, pie que lleva el peso. Muchas de las dificultades surgen porque se deja el peso atrás muy a menudo.

Finalmente recuerda que la práctica, como en todo, te conducirá al gran giro 😉.

¡Hasta pronto bailarines!

Y si vamos a girar que sea para refrescar el alma 

M.P.P.

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