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Prevenir y cuidar las lesiones en el baile.

Prevenir y cuidar lesiones en el baile

Ya seas un bailarín principiante o avanzado, la mayoría de nosotros nos lastimamos (o lesionamos) en algún momento practicando el baile. No es nada raro. Es la naturaleza de cualquier actividad física.

Moviéndote en el mundo del baile es habitual que veas o te cuenten que una persona se ha sumado a la lista de lesionados en la pista.

Por ello siempre es buen momento para hablar sobre la prevención y el manejo de algunas de las lesiones más comunes relacionadas con el baile.

Haz estiramientos

Contracturas, distensión, calambres… están a la cabeza en la lista de molestias y lesiones entre quienes practicamos el baile.

Realizar estiramientos suaves después de una sesión de baile ayuda a mejorar la elasticidad, a aliviar los dolores musculares y reducir las posibilidades de sufrir calambres.

Date una ducha caliente

Bailar es un ejercicio cardiovascular que, como bien sabes, exige a tus músculos la repetición constante de una serie de movimientos.

Las partes del cuerpo que más se suelen resentir son los pies (Acho, ¿sí? No me digas… 🙄), la zona lumbar y los hombros.

Un baño o ducha entre templada y caliente pueden obrar verdaderos milagros en un cuerpo (gloriosamente) machacado después de una (gloriosa) sesión de baile.

Alivian el estrés muscular y además de hacerte sentir de lujo.

También te recomendamos darte un baño de pies en agua entre templada y caliente. ¡Ya nos contarás!

¿Apósitos calientes o fríos?

Cuando alguien se lesiona, lo habitual es que se le diga “ponte hielo” o “ponte algo caliente”. Para la mayoría de las personas no suele estar claro cuándo se debe aplicar frío o calor. Vamos a desvelar el misterio:

El calor dilata los vasos sanguíneos, estimula el flujo de sangre y el aporte de nutrientes a músculos, ligamentos y tendones lesionados. Aplica una compresa caliente sobre músculos o articulaciones doloridas, rígidas o inflamadas para relajarlas y acelerar la recuperación.

Puedes hacerlo mediante la aplicación de calor seco o tomando baños calientes… (tal cual te comentábamos en el punto anterior).

Aplicar frío se utiliza para causar el efecto contrario: reducir el flujo de sangre en áreas que están hinchadas o magulladas. Contrariamente a la creencia popular, aplicar hielo en estas circunstancias lo que hace es ralentizar la curación.

Sin embargo, reduce la hinchazón y la incomodidad por lo que puede usarse para controlar el dolor durante las primeras 24-48 horas posteriores a la lesión.

¡Dormir!

¿Qué?¿En serio? Pues… ¡sí! Uno de los mejores métodos de prevención y recuperación (y muy a menudo el más pasado por alto) es dormir lo suficiente y de forma adecuada.

Existen muchos estudios… , sí, de los de la Universidad de Massachussets también, que respaldan la relación entre el sueño saludable y la recuperación de lesiones.

El sueño no solo restablece y mejora tu sistema inmunológico, sino que también lo mantiene listo y preparado para prevenir y acelerar la recuperación de cualquier lesión eventual.

Ser consciente de tu cuerpo

Por último, pero no por ello menos importante, la mejor forma de prevenir lesiones es estar al tanto de las limitaciones de nuestros cuerpos.

Si vemos que nuestro cuerpo no es capaz de aguantar el nivel de actividad física al que lo estamos sometiendo en una sesión…, para y descansa un poco para volver a la carga con toda la energía!

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